Un legado que no se apaga
PUBLICADO: 16 DE OCTUBRE DE 2026

Más de medio siglo después de sacudir al mundo por primera vez, Jimi Hendrix sigue más vivo que nunca en la música. Su influencia va mucho más allá de la técnica: amplió los límites de lo que una guitarra podía hacer y de lo que significaba tocarla. En el corazón de su legado late una innovación sin reglas, un espíritu que todavía resuena entre los músicos de hoy.
Les pedimos a algunos de los artistas con los que hemos colaborado durante el último año que reflexionaran sobre lo que Hendrix significa para ellos. Para muchos, el primer encuentro con Hendrix fue tan visual como sonoro. Volver a sus imágenes de archivo se ha convertido casi en un ritual de iniciación para generaciones de músicos. Desde las bandanas y las chaquetas militares hasta los pantalones de campana y las blusas, la presencia escénica de Hendrix hipnotizaba al público antes incluso de tocar una sola nota. Hay algo en ese primer encuentro que deja huella. Para unos, como Steve Jones, de los Sex Pistols, todo empezó con “Purple Haze”: volvía una y otra vez a casa de un vecino en Shepherd’s Bush solo para escucharla una vez más. Para otros, como el productor Carlos Dela Garza, fueron las imágenes de la actuación de Hendrix en el Monterey Pop Festival de 1967: las vio tantas veces que perdió la cuenta, intentando descifrar fraseos y técnicas que nadie había visto ni oído hasta entonces. Lo que atraía a la gente no era necesariamente una canción o un solo en concreto, sino la sensación de estar asistiendo al nacimiento de algo radicalmente nuevo.
Jake Clarke, de Superheaven, lo escuchó por primera vez cuando un profesor de guitarra le puso “Purple Haze”, mientras que KennyHoopla creció con un cuadro de Hendrix sobre una moto colgado en la pared de su casa, sin saber quién era hasta años después, cuando la música se convirtió en su vida. De niño, Farrokh Shroff, ingeniero de Sunset Sound, se topó por casualidad con una grabación de Hendrix improvisando un largo solo de rock and roll y ya no hubo vuelta atrás. El primer encuentro con Hendrix es siempre distinto, pero el efecto es el mismo: algo cambia para siempre.
Su forma de tocar era técnicamente extraordinaria, pero lo que nadie conseguía igualar era la intensidad emocional, cruda y visceral, que recorría cada nota. John Notto, de Dirty Honey, encontró esa intensidad en los vinilos originales que guardaba su madre: una mezcla de guitarra rítmica, leads de blues y experimentación psicodélica, hilvanada a base de feedback controlado e improvisación con acordes que llevaron la guitarra más lejos que nunca. Orville Neeley, de Spiritual Cramp, recuerda el momento en que escuchó a Hendrix con auriculares y, por fin, pudo distinguir con claridad cada instrumento. Fue entonces cuando comprendió de verdad cómo se construía un disco. Décadas después, estos álbumes siguen demostrando hasta dónde se puede llegar con una guitarra.
La dimensión física de lo que hacía sobre el escenario merece un capítulo aparte. El feedback, la palanca de trémolo y el volumen llevado al límite desprendían lo que el guitarrista y productor Chris Greatti define como una energía punk antes incluso de que el punk tuviera nombre. No se inmutaba si se rompía una cuerda o fallaba un cable; simplemente seguía tocando. Esa negativa absoluta a dejar que nada le descolocara acabó formando parte del espectáculo tanto como la propia música. Uno de los momentos más memorables de su carrera tuvo lugar en el Monterey Pop Festival de 1967, cuando, al terminar su actuación, Hendrix prendió fuego a su guitarra mientras se arrodillaba sobre ella, la estrelló contra los amplificadores y lanzó los restos carbonizados al público. Aquello cambió las reglas del juego y marcó un antes y un después sobre el escenario.
El legado de Hendrix va más allá de su huella sonora. Su legado no consiste en un sonido o un tono que imitar, sino en una forma de entender la guitarra marcada por la brillantez técnica y una entrega total que sigue inspirando a los músicos de hoy. Algunos se guían por su filosofía de que, con la guitarra, no hay reglas; para otros, su influencia es una parte intrínseca de su música. Joey Santiago, de los Pixies, considera que Hendrix fue la razón por la que empezó a tocar la guitarra, y lleva toda su carrera introduciendo un acorde de Hendrix en cada disco que publica el grupo: un homenaje oculto a simple vista. Décadas después, su influencia sigue presente en la forma en la que los músicos actuales tocan, graban y conciben la guitarra, sean conscientes de ello o no.




