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Never Mind the Bollocks: 50 años del momento que definió el punk

PUBLICADO: 17 DE ABRIL DE 2026

TIEMPO DE LECTURA: 5 MINUTOS

Cuando Sex Pistols lanzó Never Mind the Bollocks, Here’s the Sex Pistols en 1977, no fue tanto un debut como una ruptura. Irrumpió con fuerza, sin pulir y completamente ajeno a lo que se suponía que debía ser la música en aquel momento, atravesando el panorama con una urgencia más visceral que calculada.

Lo que cambió no fue solo el sonido de la música, sino también lo que realmente importaba. La perfección y el control pasaron a un segundo plano frente a la intención y la actitud. El álbum era crudo, pero no porque estuviera a medias. Se eliminó todo lo innecesario hasta dejar solo energía y expresión. En ese espacio empezó a tomar forma algo nuevo. Ahí empezó a definirse el punk. Gran parte de eso estaba en el sonido de Steve Jones. Su forma de tocar no tenía que ver con la complejidad ni con el virtuosismo, sino con el impacto. Tenía peso, sin adornos, y les daba a las canciones un empuje más físico que pulido, llenándolas de fuerza y urgencia.

Un collage con los Sex Pistols

Esa misma actitud también estaba en su identidad visual. Diseñada por Jamie Reid, la portada rechazaba por completo cualquier idea de refinamiento. El collage en rosa y amarillo, las letras recortadas y esa sensación de haber sido montada, más que diseñada de forma tradicional, daban lugar a algo inmediato y desafiante, más cercano a un cartel de protesta que a una portada de disco al uso. Sonido e imagen se unían para expresar una nueva forma de rebeldía cultural. Cincuenta años de punk no siguen una línea recta. Va cambiando y reapareciendo de distintas formas, a veces de manera ruidosa y otras más contenida, pero siempre con la misma idea de fondo: hazlo tú mismo, habla claro y no esperes que te den permiso. Lo que empezó como una reacción acabó convirtiéndose en una forma de pensar que fue mucho más allá de la música. En ese sentido, Never Mind the Bollocks sigue siendo el punto de partida más claro, no porque intentara definir el punk, sino porque nunca quiso hacerlo. Su inmediatez cruda y su actitud desafiante ayudaron a encender la primera ola del punk británico e influyeron en la aparición de The Clash y en toda esa explosión de la que también formaron parte The Damned y Buzzcocks. Su impacto no tardó en salir del Reino Unido y se dejó notar en la urgencia de bandas de hardcore estadounidense como Black Flag y Dead Kennedys, para reaparecer más tarde en la energía más directa de grupos como Green Day. Más que de un sonido en común, estas conexiones hablan de una misma idea: la libertad de crear a tu manera.

Un amplificador de Sex Pistols
Steve Jones tocando la guitarra

Marshall también formó parte de ese sonido inicial, aportando cuerpo a la música sin limar sus asperezas. Le dio dimensión a algo crudo, convirtiendo la actitud en volumen de una manera directa y sin filtros. Esa relación entre intención e impacto acabó formando parte de la propia identidad del punk. Ese vínculo sigue vivo en una edición limitada del Marshall JCM800 y la pantalla 1960A creada junto a Sex Pistols, con la participación del guitarrista Steve Jones. Inspirado en el lenguaje visual del álbum, rinde homenaje al momento en que sonido, imagen y actitud se unieron para cambiar la forma en que la música podía expresarse. Cincuenta años después, sigue sintiéndose vigente. El disco no ha perdido fuerza con el tiempo, y la idea que había detrás tampoco. Sex Pistols no solo definieron el punk; hicieron que pareciera algo al alcance de cualquiera: directo, cercano y todavía presente en la forma en que la música sigue desafiando lo establecido hoy.

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