Los amplificadores que cambiaron la música: Valvestate

PUBLICADO: 29 DE OCTUBRE DE 2026

Amplificadores Marshall apilados uno encima de otro mientras pasa gente con ropa de la marca Marshall

Durante los años 70 y 80, nuestros amplificadores a válvulas ayudaron a definir el sonido del rock y el metal. A principios de los 90, la demanda no dejaba de crecer, pero teníamos un problema: la escasez de válvulas. Lejos de frenarnos, aquel obstáculo nos llevó a buscar una nueva forma de fabricar amplificadores sin renunciar al sonido Marshall de siempre. Así nació Valvestate, una gama que combinaba la tecnología a válvulas con la de estado sólido para crear un nuevo tipo de amplificador. Aquella solución práctica acabó convirtiéndose en una de las gamas más innovadoras y exitosas de nuestra historia.

De la necesidad a la innovación

El problema era que cada vez resultaba más difícil conseguir válvulas de potencia. Los fabricantes tradicionales del Reino Unido y Estados Unidos estaban reduciendo su producción y los nuevos proveedores apenas empezaban a abrirse camino. El suministro era cada vez menos fiable. Sabíamos que sería complicado seguir fabricando amplificadores a válvulas en las cantidades que necesitábamos, así que, en lugar de esperar a que se normalizara el suministro, buscamos otra solución. Y empezamos por lo que era más fácil de conseguir: las válvulas de previo. Al combinar una sola válvula ECC83 en el previo con tecnología de estado sólido, conseguimos conservar el carácter que los músicos esperaban de un Marshall a válvulas y, al mismo tiempo, crear amplificadores más fáciles de fabricar, más fiables durante las giras y más asequibles. En 1991 lanzamos la gama Valvestate, poniendo por primera vez esta tecnología híbrida al alcance de los músicos. En lugar de reproducir un amplificador a válvulas tradicional componente por componente, diseñamos Valvestate para aprovechar los puntos fuertes de ambas tecnologías. El diseño híbrido giraba en torno a una sola válvula ECC83 en el previo, que aportaba a los canales de overdrive el carácter inconfundible que los músicos esperaban de un Marshall. Esta válvula se combinaba con una etapa de potencia de estado sólido, diseñada para reproducir la respuesta tonal y armónica de un amplificador a válvulas. Para conseguirlo, la etapa utilizaba una alta impedancia de salida, similar a la de los amplificadores con etapa de potencia a válvulas. La combinación de ambas tecnologías dio lugar a una gama versátil, capaz de ofrecer sonidos limpios, brillantes y vivos, tonos crunch contundentes y un overdrive saturado.

Amplificadores de guitarra en el suelo, junto a una cama, donde hay una persona tocando la guitarra
En el interior de una fábrica donde los productos se van desplazando por una cinta transportadora

Una gama para cada músico

Muchos modelos incorporaban un control Contour que permitía ajustar los medios, desde la ecualización clásica de Marshall hasta los sonidos con los medios muy recortados que ganaban popularidad a principios de los 90. Así, los músicos podían pasar de los sonidos del rock clásico a otros más modernos, definidos y contundentes. Una versatilidad que permitía a Valvestate adaptarse a distintas formas de tocar. Cuando lanzamos Valvestate, no apostamos por un único modelo estrella, sino por toda una familia de amplificadores. La primera generación incluía desde combos compactos para practicar hasta cabezales, pantallas y etapas de potencia para rack, todos basados en la misma tecnología híbrida. A medida que evolucionaba la forma de tocar la guitarra a principios de los 90, también lo hacía la gama. Valvestate fue creciendo para adaptarse a las nuevas necesidades de los músicos. Tanto si buscaban un combo de rock sencillo como un equipo estéreo más elaborado o una configuración en rack, había opciones para todos. El versátil combo 8080 de 80 W se convirtió en una opción todoterreno muy popular, mientras que el cabezal 8100 de 100 W se ganó un lugar entre los músicos que buscaban sonidos más contundentes. Poco después llegaron los modelos Stereo Chorus, como el cabezal 8200 y los combos 8240 y 8280, coincidiendo con la creciente popularidad de los equipos de guitarra con múltiples efectos.

Amplificadores Marshall Valvestate apilados unos encima de otros en color dorado
El panel superior de un amplificador Marshall

Los artistas que definieron su sonido

La gama no tardó en hacerse un hueco en locales de ensayo, escenarios de todo el mundo y equipos de guitarristas con estilos muy diferentes. El combo 8080 ayudó a definir el sonido de Definitely Maybe, el álbum debut de Oasis, demostrando que Valvestate podía ofrecer los sonidos crudos y saturados que marcaron el britpop. En el otro extremo, el cabezal 8100 quedó estrechamente ligado a Tommy Victor, de Prong, y Chuck Schuldiner, de Death, pioneros del death metal. Su sonido de alta ganancia contribuyó a convertirlo en uno de los favoritos de los músicos que buscaban sonidos más contundentes. Billy Gibbons, de ZZ Top, también apostó por Valvestate, demostrando que la gama se desenvolvía igual de bien en el blues rock. Ninguno de estos artistas buscaba el mismo sonido ni utilizaba los amplificadores de la misma manera. Pero todos encontraron en Valvestate lo que necesitaban. Esa capacidad para moverse entre géneros tan distintos se convirtió en una de las señas de identidad de la gama.

La siguiente evolución

A medida que avanzaba la tecnología, Valvestate también evolucionaba. Seguimos apostando por el diseño híbrido y, en 1996, presentamos Valvestate II. Esta nueva generación incorporaba circuitos rediseñados para ofrecer una respuesta y unas sensaciones al tocar aún más cercanas a las de un amplificador a válvulas tradicional, además de mejoras que facilitaban su manejo. Aunque algunos modelos originales de Valvestate ya incorporaban reverb, Valvestate II también la introdujo en determinados combos más pequeños, junto con nuevos canales y otras mejoras que ofrecían a los músicos todavía más posibilidades. En 2001, Advanced Valvestate Technology (AVT) tomó el relevo de Valvestate II. La nueva gama aprovechaba todo lo aprendido durante una década de desarrollo de amplificadores híbridos e incorporaba novedades como efectos digitales y altavoces Celestion rediseñados, llevando el concepto original de Valvestate a una nueva generación.

Un amplificador Valvestate colocado sobre un soporte de plástico
Amplificador Marshall Valvestate 2000 con un primer plano del panel de control superior

Un legado que perdura

Valvestate se convirtió en una de las gamas de amplificadores con más éxito comercial de nuestra historia, y es fácil entender por qué. Nos permitió conservar el carácter inconfundible del sonido Marshall y, al mismo tiempo, fabricar amplificadores de manera más uniforme, con mayor fiabilidad y a precios más asequibles. Esto abrió las puertas de Marshall a músicos que, de otro modo, quizá nunca habrían podido comprarse uno de nuestros amplificadores. Para muchos, un combo Valvestate fue el compañero de innumerables ensayos, pequeños conciertos y primeras giras. Hoy sigue siendo una de las gamas favoritas de los seguidores de Marshall. Su sonido continúa ligado a los años 90, pero también conquista a músicos que ni siquiera habían nacido cuando empezó a fabricarse el 8080.

Lo que empezó como una solución a la escasez de válvulas acabó demostrando algo mucho más importante: que estábamos dispuestos a cambiar la forma de fabricar amplificadores sin perder lo que hace que un Marshall sea un Marshall. Esa voluntad de adaptarnos forma parte de nuestra identidad tanto como los amplificadores a válvulas que sentaron las bases de nuestro sonido.